Te despiertas por la mañana, renqueante consigues llegar al baño, no sin antes haberte comido todos los muebles habidos y por haber en tu casa, logras meterte en la ducha y parece que comienzas a ver el mundo que te rodea. Un desayuno ligero, te aprietas la corbata con fuerza y diriges tus pasos a la fría calle. Te sientas en la moto y, sin muchas ganas emprendes tu camino hacia el curro… ahí es donde comienza la odisea… puede parece que lo peor había pasado, pero ni por asomo… ¡¡al lío!!.
Supongo que los que sois conductores habituales vaís a entenderme, es más, seguro que alguno de vosotros lo practica. Seguro que alguno de los lectores de este afamado blog es un asiduo practicante del tema que tratamos hoy. Seguro que alguno de vosotros adora el “Doblefiliiiiing” (Leer con voz de Joaquín Reyes) (NOTA: Si no sabes quien es Joaquín Reyes ya lo estás buscando en Google… muy mal…).
El aparcamiento en doble fila es el arte de joder la marrana a los demás conductores soltando tu coche en el primer sitio que pilles, normalmente bien cerquita de tu punto de destino… no vaya a ser que se tenga que buscar sitio… Este tipo de aparcamiento jode más la pava cuantos menos carriles tenga la calle en cuestión. Llega a su punto más alto de puteo en una calle de un carril por sentido, y por ello es a las que vamos a hacer referencia.
A mi me pasa todas las mañanas. Cada calle que cruzo tengo que jugarme la vida en un par de ocasiones. Camiones descargando sin ninguna consideración, taxistas descargando pasajeros sin conciencia ninguna, coches aparcados a los lados porque sí, personas dentro de sus coches hablando por teléfono… la calle se convierte en un auténtico circuito de carreras, lleno de curvas arriesgadas, adelantamientos imposibles y competidores agresivos.
Invadir el carril contrario para poder continuar tu marcha suele ser lo más común, poniendo así, en peligro tu propia existencia por unos segundos. Largas colas se forman detrás del coche mal aparacado, esperando su oportunidad para dar el hachazo y adelantarle por la izquierda, mientras que los coches siguen avanzando frente a ti. En este momento es cuando se provocan los mayores conflictos. Tú quieres adelantar al Doblefiling, pero el que viene de frente también quiere seguir su camino… es entonces cuando se cumple la ley del más fuerte, el que antes pise el acelerador y meta el morro del coche gana.
Amigo conductor… déjate ya de aparcar donde te salga de las gónadas. Si todos tuvieramos un poco de respeto con los demás cuando estamos en la vía pública, menos accidentes tendriamos y muchos conflictos se podrían evitar. Además, que influiría en mi humor de cara a ir al trabajo, de horrible pasaría a malo… que ya es un avance…







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